Ii. alfama

Es un cuerpo la penumbra cuya niebla humedece

La dureza de gárgola de unas calles

Que ascienden y están acaso muertas.

El tiempo detiene un dosel de ropa usada

Y deja en el aire su celaje de musgo.

En las fachadas la blancura

Se aviene a la desidia de un destino borrado.

Es verano y la ciudad, debajo tuyo, cobra

Un azul de acuarela, rasgos que disipan

La bruma y los siglos.

No hay voluntad, sólo presencia

De cosas y gentes que de la vida

Rescatan un devenir de inventario.

La tarde, como el mar,

Escinde en dos orillas remotas

La quietud de un recuerdo de plazas vacías.


Poema Ii. alfama - Juan Ramón Mansilla