Como la luz, es negra la osamenta
Del día, ése que contemplas desviando su imagen
Hacia adentro, suponiendo que en la ciudad
La primera claridad del alba aún no ha venido del todo.
Contra un cielo con nimbos
Se elevan ojivas que nada sostienen
Sino el tapiz fugaz de los pájaros.
Un sepulcro recuerda que hubo un tiempo
En que vitrales e incensarios
Dieron al olvido un murmullo de Historia,
A eso que ya, tan bellamente roto,
Mantiene apenas un rescoldo de incendio
Abierto como está y tanto aire.