Horas agitadas

Hay horas desordenadas agitando puñales.

Agujas en el aire, lunas líquidas

Tendidas en la piel. Balcones como tumbas hambrientas,

Cierzo de la lluvia removido por los ojos,

Meses parecidos a los ojos de las rejas,

Sueños donde el tiempo no cabe en ti ni en mí,

Porque ya traspasamos la cabalística de los círculos.

A estas horas, donde todos los pájaros son cuervos,

Nos toca morir en un país de gritos,

Chorrear silencio sobre persianas de libélulas,

O interpretar con una sonrisa ciertos atardeceres.

Después de todo, las horas nos llevan al abismo,

Las pupilas pierden su abanico de cometa.

Tiempo de confusión “no sentir el peso de los años”.*

Es hora de partir con el sudor a cuestas

Y saber que el tiempo nos habita

Con un deseo interminable de nostalgias.


Poema Horas agitadas - André Cruchaga