Elogio de la quietud

Nada tienes que decir, después

De tantos años de inútiles esfuerzos

Por nombrar lo indeciso.

Te ayudan a saberlo un puñado

De libros, la atroz benevolencia

Que adiestra tu mirada,

Los continuos achaques, la soledad

Y los amigos.

Tu corazón pervive

Como aguardan las piedras

En la orilla del río.

Son hermosas y limpias como tardes de otoño.

La suave tolerancia que propicia la edad

Te permite mirarlas con un resto

De emoción, te induce

A compartir su invisible desgaste

Con indiferencia.


Poema Elogio de la quietud - Alfredo Buxán