Elena

vos la gloria, yo la pena,
pues no soy por mi tristura
vuestro Paris en ventura.

Preguntad a una dama
si tenéys de gracioso
tan poco como de hermoso.

No soy, cierto, gracioso
pero doy gracias a Dios
que, si no soy para vos,
para otra soy hermoso.

Dezilde que os adevine
una dama
qué soñastes en la cama.

Mucho más quiero creer
lo que ella pensara
que lo que adevinara.

Si Hipólita veréys
dezilde de vuestra parte:
hermosura y muy gran arte.


Poema Elena - Luis Milán