El planto que fizo la pantasilea

El planto que fizo la Pantasilea

Yo sola menbrança sea,
Enxemplo a todas personas,
La triste Pantasilea,
Reina de las Amazonas.

Héctor que gloria posea
Amé, por donde muriese
El triste que amar desea
Y a mi planto et fin hobiese.

Sola yo, reina amazona,
Nascí porque amar debiese
Héctor más que otra persona
¡Cuitada, que nunca lo viese!

Sola yo, la mal fadada,
Quiso amor que fenesciese,
Amando, et non fuese amada,
Nin quien amé conosciese.

Por fama fui enamorada
Del que non vi en mi vida;
Por armas vencí, cuitada,
E fui por fama vencida.

Yo vengué la reina Ortía
De Hércules et Minelida
Domé la gente de Siria,
Salvaje, ensoberveçida.

Di vengança de Theseo
A Hipólito ofendida,
Vencí al rey Oriseo,
Cobré la Siria perdida;

En historias quantas leo
Non fallé quien me venciesse,
Salvo amor et buen deseo
De un solo que bien quisiesse.

Sentiendo por quien moría
La cruel guerra en que fuese
Partí de mi señoría
Valer lo que me valiese;

Faziendo la luenga vía
Contra las partes de Frigia,
Las buelfas mortal fería
En el desierto de Libia.

Los alárabes combatía
Vencí los fuertes serenios,
Gané por donde venía
Fasta los montes armenios;

Caminando en claro día,
Deseo que me guiaba,
Vi Troya do parescía
E sus torres demostrava.

¡Quánta fue mi alegría!
¡Quánto va del que bien ama!
Cada paso que movía,
Plazer se me acrescentava;

Vi la grand cavallería
E gente muy hordenada
De los griegos que movía,
Por me vedar la entrada.

A las horas yo sandía
Por ver el que deseava,
¡qué fechos de armas fazía
Et de qué son peleava!

Ya el sol se retraía
E la hueste bien reglada,
Quando amor et su valía
Les ganamos la jornada.

Yo venciendo, que temía,
Siempre teme quien bien ama,
Que en tal son no plazería
Al poseedor de la fama;

Perlas, oro febrería,
Vestí a la puerta timblea,
Verde y blanco chapería
Mis donzellas por librea.

¡Con qué honor me rescebía!
Príamo, rey soberano,
Duques que non conoscía,
Reys et pueblo troyano,

Héctor sólo fallescía,
Sin pena nin gloria alguna,
Quando reinar atendía,
La rueda bolvió Fortuna.

Saliendo a rescebirme
El buen rey et su compaña,
Non pudo encobrirme
Su dolor et quexa tamaña;

Sospirando en le dezir
Por ver el que bien quería,
Respondiome: tu plazer
Hoy fenesce en este día.

Seyendo alegre et plazentera
Con el gesto que esperaba
De Héctor que muerto era
A mí la nueva llegada.

¡Oh, maldita sea la fada
Cuitada que me fadó!
¡Oh madre desventurada
La que tal fija parió!

Amazona, reina triste,
Del dios de amor maltractada,
En fuerte punto nasciste
O en alguna hora menguada.

¡O triste! mejor me fuera
Que nunca fuera nascida;
A lo menos non oviera
La muerte tan conoscida.

Cuitada, triste seyendo,
En mi fortuna pensando;
Mis cuitas dolor plañiendo
Con dios de amor razonando;

Venus seguiendo tu estoría,
En mi daño consentiendo,
Hasme levado la gloria
De amores que non entiendo.

Venus do tanto servicio
Que te fize atribulada,
De oración et sacrificio
¿Qué galardón es sacada?

¡Oh triste yo, sin ventura,
Un amor tan deseado
La muerte que non se cura,
Habérmelo así levado!

¡Maldito sea aquel día,
Archiles, en que nasciste!
Buen Héctor ¿qué te fazía
Que tanto mal le faziste?

¡O reina! ¿do tu gemido
Tu sospiro et tu quebranto?
Coraçón endurescido,
¿cómo non mueres de espanto?

Señor, mientras tu biviste,
De mí fuiste bien amado;
Agora, pues feneciste,
Nunca serás olvidado.

El buen Héctor enterrado
Donde quiera que estoviere,
De mí será acompañado,
Cuitada, mientras biviere.

¡O reina desconsolada!
Sé que me pueden llamar
La más triste apasionada
De cuantas saben amar.

E aquellas que non te amaron,
Señor, como yo te amé
De sola vista goçaron
¡mezquina! que no goçé.

Bien escura fue mi suerte,
Mi quebranto et mi dolor,
Non deve refusar muerte
La que pierde tal señor.

A mis cuitas remediava
Cuidando que resurgía;
Mas cuando bien lo mirava
Mayor planto et cuita avía.

Ya el día fallescía
Et la noche se aquexava,
Mi alma se escurescía
E mi plazer se apocaba

Porque partir me fazían
Donde el buen Ector estava,
Mis dolores más crescían
Et mi plazer se apocava.

Fin

De la grand pena que avía
Lo más que me consolava
Era que presto moría,
Segund el mal que pasava.


Poema El planto que fizo la pantasilea - Juan Rodríguez del Padrón