El libro de la desobediencia (13)

Sé de un sitio donde podemos comenzar sobre caminos viejos.

Donde el viento aún se desprende hacia otros vientos.
Y restos de cenizas nos son dados
como un rastro que sólo puede conducir a la humildad.

Donde la risa ha inventado los harapos.
Y ágil el dolor gana memoria.

Donde hacemos nuestro abrazo como luz: tibiando la humedad,
formando sombras.
Y donde nadie se desnuda sin esperanzas.

Sé de un sitio en el que alrededor de la fe,
la desesperación abre sus tiendas.
Donde aún todo reposa con temor a perderse.

Y donde nadie olvida
que el tiempo es una caravana de gitanos
que mueven sus panderetas
aunque el sol, allí arriba, arda como una brújula en la mano.


Poema El libro de la desobediencia (13) - Ernesto Carrión