El espíritu de contradicción

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Tiene el buen hombre
Caprichos raros,
Como los viejos
Y los muchachos.

Gasta brasero
Todo el verano,
Y usa en diciembre
Calzones blancos.

Porque es un genio
Tan condenado,
Que le enamora
Todo lo extraño

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Compra en la tienda
Lo malo y caro;
Pues nada quiere
Bueno y barato.

Si le saludan
Le lleva el diablo,
Y da las gracias
Por un sopapo.

Piensa con hielos
Tomar los baños,
Aunque reviente
De un constipado.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

¿Ve una tragedia?,
Ríe el zanguango.
¿Viene el sainete?,
Ya está llorando.

Cuando hay un baile
Va cabizbajo
Y está en la muerte
Sólo pensando.

Pero le llevan
Al campo santo
Y allí deshecho
Baila el fandango.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Ya de opiniones
Con él no trato,
Porque de fijo
Somos contrarios.

¿Del despotismo
Murmuro y charlo?
Pues él le llama
Gobierno santo;

Mas si a sus filas
Luego me paso;
Se hace un furioso
Republicano.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Hasta en su casa,
¡qué estrafalario!
Todos los chismes
Tiene trocados.

Bebe en cazuela,
Come en un vaso,
En una alcuza
Sorbe el tabaco;

En la cocina
Tiene el piano,
Y en una alcoba
Cuece el guisado.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Sabe que chicas
Guapas buscamos;
Que a un tiempo tengan
Belleza y garbo.

¿Qué hace el maldito?
Se ha enamorado
De una chubasca
De tres al cuarto.

Ancha de arriba
Como de abajo;
Tuerta de un ojo,
Belfa de un labio.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.

Ya no le sufro,
Ya no le aguanto,
Que con su genio
Me va cargando.

Me da dos coces
Cuando le halago;
Calla si chillo,
Chilla si callo.

Si digo bueno
Dice que malo;
Si digo berzas
Dice que nabos.

Busca Don Rufo
Tres pies al gato,
Tres pies le busca
Y él tiene cuatro.


Poema El espíritu de contradicción - Juan Martínez Villergas