DÍas azules

Ahora sólo cuido las buenas costumbres
y los amplios sembradíos de la decencia.
Aunque no siempre me aburro
hay días tan azules
que me arrepiento de estar aquí
bajo la sombra.
Qué sería de la luz
sin estas montañas.
Hasta dónde llegaría su desenfrenada carrera
por pintarrajear al mundo.
Qué sería yo sin ellas.
A veces permito que los pájaros se acerquen
y me emborracho consintiéndoles
picotear malsanamente los frutos.
Pero aún los amplios sembradíos crecen sanos.
Un tanto grave
procuro sonreír
como lo haría cualquier espantapájaros.


Poema DÍas azules - Eduardo Zambrano