DÉjame tu piel como regalo

para envolver la noche solitaria
hasta el final del deseo
habrá por fin un propósito para las horas
después de esconderme bajo su abrigo

no me dejes nada más
tu piel es suficiente
quiero gastarla de tanto abrazo
que quede roída como traje viejo
como muñeco de peluche sobre mi cama

hasta que ya no recuerde quien fuiste
ni que me regalaste

hasta que crezca y un día
te guarde en el rincón del closet
porque el amor se ha convertido en otras cosas
y ya no te necesite


Poema DÉjame tu piel como regalo - Marta Sepúlveda Góngora