De ser mal casada
no lo niego yo:
cativo se vea
quien me cativó.
Cativo se vea
y sin redención;
dolor y pasión
con él siempre sea;
su mal no se vea
pues el mío no vio;
cativo se vea
quien me cativó.
Yo, triste cuitada,
la muerte deseo
y nunca la veo,
que soy desdichada.
Tan triste casada
ya nunca se vio.
Cativo se vea
quien me cativó.
Mugeres casadas
que tal padecéis:
si vida tenéis
sois muy desdichadas:
seréis lastimadas
si sois como yo.
Cativo se vea
quien me cativó.