Va a seguir, pero duda, y se detiene
A saludar mejor. Acaso entiende
Que la frecuencia obliga a cierto aumento
En lo que atañe a calidad y tiempo.
Recuerdo que hace sólo unas semanas
Nos cruzábamos y él me saludaba
Con hastaluego y mínima sonrisa,
Sencillez que también se agradecía
Por cómoda y ausente de embarazo
(nunca he sido muy hábil en el trato
Social). Luego, y aunque en esta ocasión
Todo queda en las frases de rigor,
Pienso en que se ha parado y ya lamento
De este engorro de siempre el nuevo ascenso.
Me inquieta no saber lo que pretende:
Resultarme simpático, imponerse
A ese miedo trivial, escandaloso,
Que tenemos los unos de los otros