Cobarde sembrador

Vengo a tu tierra fértil desde mi vieja arcilla,
Y me asalta el reproche de la nueva semilla.
Aunque mueve mis pasos tu energía motriz,
Vengo a ti con el trauma de una gran cicatriz.
Acomodo en tu alcoba mi inquietud caminante,
Y se ofuscan mis aguas por tu sed fecundante.
Vengo a ti con el miedo de un íntimo mandato,
Después que otra cosecha me dejó el trigo ingrato.
Una voz sugerente se aposenta en tu pecho,
Y me increpa la espina del que niega un derecho.
A la vuelta de tantos polvorientos caminos
Me asusta que el follaje sucumba a nuevos trinos.
Hay un nido en mi sangre que a latidos te nombra,
Y le temo al disparo del que caza en la sombra.
Nuestro amor es la estrella de este Belén remoto
Donde acorrala Herodes mi corazón devoto.
Y deseo escaparme de mi propia conjura.
La ternura no muere si se siembra ternura.
Y este amor que se inclina frente al surco-matriz,
Flaquea ante el abono de su propia raíz.


Poema Cobarde sembrador - Luis Mario