Cielo americano

En este páramo cercano a Chile
Sin ecos solitarios
Ni más penumbras concebibles,
Que las que habitan mi alma,
Me sorprendió una noche de verano,
(tu sueño inmemorial)
Echado sobre piedras o esculturas.
Mirando al cielo calmo
Como un andén de madrugada,
Rebautizando una a una
A las constelaciones olvidadas.
Así pasaron días, noches, nombres,
Amanobenda, Santocracia,
Fenix Porteño, Tenuentepecalpa,
Y así pasaron fechas, soles, hombres,
Mi regocijo azul se perpetuaba,
Desesperadamente azul,
Mi carne se fue haciendo piedra, roca,
Mi espíritu y mi cuerpo,
Anónima y elemental estatua.



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Poema Cielo americano - Esteban Charpentier