AnacreÓntica

Cuando bebo el suave vino
Cambio las cuerdas y el viento
Afina bien mi instrumento
Y renueva su destino
Cual ruiseñor con su trino
En la oscuridad cantando
Ando
Ciego en el mundo
Profundo
Ante la noche temblando
Cuando bebo el suave vino
Cambio las cuerdas del viento
Y mi instrumento
Afino
Cuando bebo el suave vino
A mi alma desenvuelvo
Vuelvo
A reconocer mi canto
Y desde el vino levanto
El corazón que me absuelvo
Cuando bebo el suave vino
Vuelvo a mi encuentro
Abro un sueño y en su centro
Atino
En medio de mi camino
A encontrar lo que me estima
Y viendo desde la cima
Del vino que ahora bebo
Estoy vivo pues me atrevo
Eso me anima


Poema AnacreÓntica - Eduardo Langagne