¿Dónde vuelas, soberbio pensamiento?
Ícaro mozo, mi consejo espera:
Mira que al polvo humilde y blanda cera
Ni el sol perdona, ni respeta el viento.
Fénix es sol, y su divino aliento
La procelosa de Aquilón esfera;
De cera y polvo tú porción ligera;
Teme, vuelve a la tierra, que es tu asiento.
Pero sube, camina, no repares,
Rompa tu fuerza los contrarios vientos
Hasta ver de tu sol su luz a solas;
Que, si muerto cual Ícaro bajares,
Nombre darás al mar de mis tormentos
Y eterno vivirás entre sus olas.