Al mal

Y te adoro, te adoro a ojos cerrados,
tú mi extravío, tú todo mi vértigo.
En la enciclopedia encrucijada
de tus piernas se pierden sin remedio mis ojos.
Me turbas. Aun cuando disfrazado
repites voces que conozco bien,
te elevo y me entrego seducida
cuando averiguo todas tus celadas.
Noche voraz, oscuro precipicio,
me absorbes y me imantas
mientras que, de gozo, sobrecogida tiemblo.
Me arrojo a ti, me enjoyo, me asesino.
Y si mi pie se apoya en el abismo tuyo,
no obstante, rectifico, tú me has de esperar fiel.
Nada esquivarte puede, nada te desarraiga.
Al final siempre vences, y al final te ovacionan.


Poema Al mal - Ana Rossetti