A esta hora

A esta hora, exactamente
hay un niño en la calle…
…es absurdo
ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale
si hay un niño en la calle…
Armando Tejada Gómez-Argentina
I
cuando el fuego agrisaba en las cenizas rotas
aprendiste la vida de oficios de la calle
como otros pequeños
niños de la intemperie
en puertas de boliches
de boca de peones
desde la abuela huarpe que te hablaba mapuche
aquel idioma antiguo de la Araucanía
llegaban las palabras de viento y la memoria
porque a veces alguno regresa mariposas
que han perdido su rumbo de letras acabadas

II

ahora multiplica la pájara nocturna
con huevos de alquitrán donde habita otro niño
que pasa la jornada zigzagueando los ruidos
con puertas que le cierran la garganta
entre tragos sociales
y gárgaras de espejo
sigue la caravana
de los indiferentes
los redobles de niños
soportan las más tristes
las más descoloridas horas en los umbrales
hormigas olvidadas
pierden sus pocas luces
respirando la muerte
de la bolsa suicida
que espera en un baldío

III

“evitar que naufrague su corazón de barco”
repetías Armando
tu palabra desierta
rémora de los tibios
que todavía esperan con los brazos cruzados
cuando nos vimos rojos de vino añejo
se posaron tus labios en la melancolía
pero no imaginabas milagros ni consuelos
conociste sin pausa el diente de los lobos
y todos te miraban la boca
y nadie preguntaba dónde hallaste tu lengua
aunque hubieses perdido la escuela en un atajo


Poema A esta hora - Roberto Bianchi