Ya no tengo impaciencia

Ya no tengo impaciencia, porque no aguardo nada…
Ven, Fortuna, o no vengas; que tu máquina alada
Llegue al toque del alba, llegue al toque de queda;
Con el brote abrileño, con la hoja que rueda…
Ya no tengo impaciencia, porque no aguardo nada.
Al fulgor de las tardes, del balcón anchuroso
De mi estancia tranquila, con un libro en la mano,
Yo contemplo el paisaje, siempre austero y hermoso;
Y mi espíritu plácido, con fervor religioso,
Tiende amante las alas de oro en pos del Arcano.
Nadie turba las aguas deste lago dormido
De mi sér, deste lago de caudal puro y terso.
No hay afán que me inquiete; nada quiero ni pido,
Y del cáliz de mi alma, cual aroma elegido,
Brota cándido, uncioso y apacible, mi verso!


Poema Ya no tengo impaciencia - Amado Nervo