Vengo desde un pueblo anónimo

Vengo desde un pueblo casi anónimo
olvidado del tiempo y del espacio.
Y viniendo dejo a los otros,
añejos silencios, oscuras impresiones.
No reniego de mi origen ni de mi historia.
Acaso los cisnes lloran cuando parten?
Se que me han robado el pan y la sangre.
Quizas también he perdido las horas, la distancia
y los besos húmedos del viento, de la lluvia,
del invierno.

Vengo desde un pueblo casi anónimo
cansado de sentir los días y las noches.
No han matado ni mi sed ni mis hambres
apenas si he dejado ancianas sombras,
amigos olvidados, recuerdos diluídos.

Presiento que vengo desde lejos
-anciano de lo eterno, niño del pasado-
transpirando gotas de azufre y de mercurio,
asentándome en la tierra, lanzándome a los aires,
llevando entre mis venas luciérnagas despiertas
que iluminan mi carne.

Pues vámonos ya! Vejado en la tristeza,
parido en la alegría.
A poner mi nombre inscripto en la esencia de la vida.



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Poema Vengo desde un pueblo anónimo - Miguel Ángel Gómez