Tetraodon fluviatilis

Vino del río una tarde. Se instaló en la pecera

Como si hubiera sido su casa desde siempre.

Tenía un movimiento pendular y armonioso

Y era como la seda. Magenta adamascada.

En los días de lluvia,

Inclinaba su cabeza hacia el mar de poniente

Y detenía su viaje por muy breves momentos.

Siempre estaba soñando a través de un espejo.

Soñaba con moluscos, el ciprés de la calle,

Las tejas nacaradas con olor a jazmines,

El muro de la iglesia,

Y la ausencia infinita de un mar inalcanzable.


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Poema Tetraodon fluviatilis - Elsa López