Soplo



Hoy tengo el corazón en carne viva
Y en el alma una llama que me abrasa,
Mi copa está colmada y se rebasa
Sin que llegue a beber tu boca esquiva.

En el aire quedó tu voz, cautiva,
Retenida en un tiempo que no pasa,
Convertida en espina que traspasa
La piel de la memoria fugitiva.

Navega palpitante la mirada
Que escapa desde el fondo de mi herida,
Beso ofrendado en solitaria entrega.

Y en la brisa, mi sombra enamorada
Se cuela en la caricia que encendida
Desde mis labios a tus labios llega.


Poema Soplo - María Cristina Orantes