S. h

La neblina cubre las formas naturales de la colina.
Emerge y se desliza plomiza después de la tormenta.
En medio de esta escena,
como un barco flotando,
encendiendo y apagando sus lucecitas rojas
para avisar que existe, que está ahí acercándose a la costa,
se presenta en mi mente
tu imagen
en esta oscura tarde de invierno,
en esta terrible soledad.
¿Estarás tú acercándote a alguna costa?
¿Serán las lucecitas rojas el destello de tus profundos ojos,
azules, azulísimos, cuyas pupilas elevas por encima del cristal
para poder leer?
Sólo hay una explicación:
esta neblina es la misma que vimos juntos
y el barco es el mismo que me señalaste en la bahía cargando trigo.
Lo que no entiendo es el asunto de tus ojos
irradiando,
los cuales, toda vez que quise acercarme a ellos
para mirarlos,
sobrevolaron húmedos a mi entorno
y se posaron en el plato de comida,
el vaso de agua pura, el libro,
la taza de café.


Poema S. h - Mayra Jiménez