Para abordar la maÑana

Colinas de San Jerónimo. William Blake #308.
Otro domingo sin resurrección,
Los albañiles sueñan a cabeza abierta.
Llegan a veces detonaciones fantasmas
como si las pedreras no se hubieran ido.
Tan de mortal el tener que abordar la mañana
y alejarse.
El cardenal es una brasa de plumas.
El guía nos explica que pasamos por un 9 de junio.
Lunes 10 de junio. La velocidad es insaciable.
La cultura asoma
desde una ventana
casi perdida entre los rascacielos –
A la izquierda un gran palacio donde florece
la burocracia.
Del cerro aquel sólo queda la silla,
el caballo se lo llevaron y no lo han devuelto.
Las elecciones son el recuerdo de un maestro
que tachaba mis tareas con rencor: Vote Así.
Más allá algo inaudito, lo irónico echando luces:
El Faro del Comercio y el naufragio de la economía.
Los homenajes de piedra están a salvo.
Ese soy yo cruzando Padre Mier
con gesto
de tener hasta la sonrisa
hipotecada.
Otros pasan decapitados y suben al camión,
al tiempo.
La turbulencia prosigue o persigue, es igual:
el fin del mundo no es pero bien puede ser
un simulacro.
Cada segundo es la mueca de un árbol
tras la ventanilla.
Adiós.
El que se queda en la estación está muerto.


Poema Para abordar la maÑana - Eduardo Zambrano