¡O si acabase mi pensar sus días,
o fuese d’eternal sueño oprimido!
No es bien bivir, trayéndome’l sentido
pesadas y continas chismerías:
o me carga de tristes fantasías
o me da el bien tan corto y tan medido
que me’spanto de que s’an mantenido,
con su tanto gastar, las penas mías.
Viéndome Amor gemir de fatigado,
sobre’sto de mi mal me’stá acallando;
mas aun conmigo en esto se desmide,
como madre con hijo regalado,
que si le pide rejalgar, llorando,
no sabe sino dalle lo que pide.