La música inclemente
Menos dos ojos miran el ansia
Bañó con leche su cuerpo,
Sándalo encendió su piel.
Fue deslumbrante y cruel su mano;
Lienzo que tembló y cayó
Entre mesas y sillas.
Luces de colores perdidas
En la ilusión del trompetista.
Baila con su máscara de sombras
Y silencios.
Sigue la danza.
La música del aire la domina,
La margarita la embriaga.
Baila la palabra y la viva música
Del agua. Cuerpo perdido.
Manantial doblado, pierna abierta,
Mono tocada, labios de agua en el
Borde de la sombra.
Acaba la música, pierde
Su encanto la noche.
Abre sus ojos, vuelve al mundo
Y la luz duele.