Mordisco

La memoria del miedo a lo prohibido.
El amante y una vida en el cubrecamas;
Procura que la paciencia desborde imprevistos del insomnio.
Siempre una explicación. Es maestro en desnudaciones y va más allá del pubis,
A la felicidad de los ojos; sus vértigos la confesión en los labios.
El amante desataba torrente de calamares y redescubre el mar en la sábana.
Siempre tiene a mano el mordisco felino y un cofre de lunas que, para ella, pocas veces se abre.


Poema Mordisco - Carlos Calero