Margarita

Sobre tu piel no se escriben los años
Sino arroyos de inmácula ternura
Donde olvido a diario la amargura,
Donde aprendo a enterrar los desengaños.
Nada de mí es ya, para ti, extraño,
Y una justa medida de dulzura
Me aguarda siempre al fin de la andadura
Titilando en tus labios, como antaño.
Gracias por ser la lumbre de mis cosas,
Por darme siempre en vez de espinas, rosas,
Por darle a mi árbol tres enhiestas ramas
Que eternizan mi ser. Y es que proclamas
Mi razón de vivir, porque te llamas
Mujer, amante, madre, amiga, esposa…


Poema Margarita - Ramón Graells Bofill