A Emilio Sola
-Navarro de nación, turco de oficio,
sirvo al sultán y del sultán me sirvo.
Nací noble en un valle en que todos lo son.
A los catorce años un clérigo, mi ayo,
me azotó ante testigos.
Lo atravesé con la ballesta. Huí.
Me apresaron los turcos rumbo a Italia.
Barbarroja me amó. Fui su bardax.
Hoy me llaman Alí. De mi prepucio
dieron cuenta los peces. No me pesa.
Nunca soñé poder disfrutar tanto
cuando mi ayo me molía a palos
de roble pirenaico.
Por lo que peco ahora en una noche
la Inquisición me turraría vivo
y llevo algunos años ejerciendo.
Aquí soy uno más. Y poderoso.
Me llamáis renegado. Más renegué de joven.
Sirvo al sultán. Vosotros a Castilla.
No alardeéis de nada. Soy más libre, paisanos,
que vosotros.
Olvidando mi nombre, vengaréis mi memoria.
Pues soy turco y navarro. Mal que os pese.