Con un tigre la polaca se metió en el corazón del chilote
Como si mi padre fuera un Gran Hotel
Y no un gato marino maullando en la Fiesta de la Primavera.
En el pecho la gringa le talló con pestañas un recuerdo:
Su guiño,
Nada más que un abrir y cerrar de ojos en el sur de Chile.
Mi padre no era Rodolfo Valentino
Pero bailó con Pola Negri en Puerto Varas.
Repetida esta herencia, la historia podría ser mejor.