Mares anudados

Quisiera que fueras sucia alguna vez
Con el olor bullicioso de los rinocerontes
Que en ti habitaran
Duendes diminutos
Una constelación de piojos
Labriegos y mineros de tu pelo
Y de tu piel
Ellos me podrían contar de su amor planetario
De los hormigueros luminosos
De las madrigueras amadas
Donde mi lengua no puede envainarse
Y pasa a veces como un glaciar quemante
Como un mar al galope.
Ellos me podrían decir las diminutas rosas
Las quebradas los terribles
Cañones de tus huellas dactilares
Los aljibes insondables de tus poros
Ellos conocerían los remotos senderos
Las vertientes los guijarros
Las olas enterradas de tu pecho
Tus pezones como cúpulas sagradas
Sagrados como templos
Todos los jardines
Cada cementerio.
Ellos acamparían bajo el trébol
Fresco
El que crece en la desembocadura
De tu cuerpo continental
Ellos ordenarían
Tras nuestras enamoradas batallas
Los húmedos minerales de la savia tibia
Las herramientas exhaustas del amor.
Quisiera recorrerte
Como una lagartija
Esconderme bajo cada piedra
Mirarnos a los dos
Crepitando como mares anudados
Y ser a veces mar
Y a veces caracol.


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Poema Mares anudados - Jorge Lemoine y Bosshardt