Luna de abril, te he visto en esta noche
Rojiza, a medio cielo y en creciente.
Nunca pensé deliberadamente
Escribir un soneto a tu derroche.
De cobriza vestal, místico broche
Eres, luna de abril, brasa ferviente
Que unges con dorada lumbre ardiente
El cielo nebuloso de esta noche.
Te miro con asombro y con ternura
Recordando tu cómplice espesura
De aquel abril entre árboles umbrosos.
Despertaba mi virgen fantasía
Y tu luz en las manos le caía
Al amado encendido y voluptuoso.