Los pájaros divinos

Júpiter – que en el cielo del Paganismo asoma
con el supremo brillo de la más noble estrella-
de un cisne se depara la forma blanca y bella
por que Leda le embriague de su carnal aroma.

El Espíritu Santo – que la Iglesia de Roma
consagra en la trimurti donde su Dios destella-
por gozar el aroma de la núbil doncella
viste la forma bella de nítida paloma.

¡La paloma y el cisne! ¡Siempre el blancor alado,
siempre el albor con alas, en inefable curvas,
propicio a los misterios del divino pecado!

¡Oh cisnes y palomas! ¡Oh pájaros propicios
al Dios en celo! Adoro lo que ignoran las turbas
en vosotros: el alma de los sumos fornicios…


Poema Los pájaros divinos - Alfredo Arvelo Larriva