Lo increÍblemente vasto que transcurre entre dos aleteos de colibrÍ

Entre sucesivos aleteos de colibrí
Se han medido longevas leguas de tiempo.

Por ejemplo/ yo podría regresar de nuevo hasta mi yo sumerio/
Nacer varias veces en una sucesiva y pertinaz reencarnación
Y recién habráse acabado un parpadeo.

Una lágrima acunada por una pena podríase deslizar por una mejilla/
Inundar un alma entristecida/ percolar a un manantial/
Transgredir un río soberbio y llegar a una bahía que le abra los brazos/
Y recién entonces habráse iniciado el siguiente aleteo.

También/ entre cada vibración/ una anhelación
Podríase tomar ínfulas de huracán/
Soplar y soplar, embravecer circulaciones
Y así recorrer toda la latitud sur de tu corazón.

¿Tanto puede durar cada aleteo?

¿Abarcar tanto tiempo en la pupila no es acaso una locura?

Pulsaciones así/ tan vastas/ sólo podrían entenderse
Si fuésemos hoja que arranca el otoño/
Y llevásemos la cuenta/ año tras año/ suspiro tras suspiro/
Del inconmensurable tiempo que transcurre
Desde el desprendimiento hasta el posarse en tierra.

También podríamos entender esto tan prolongado
Si yo me hiciera dueño del aleteo de tus párpados/
O me hiciera colibrí para libar de ti/
O simplemente…que me quisieras.


Poema Lo increÍblemente vasto que transcurre entre dos aleteos de colibrÍ - Alberto Hermoza