Llora Silva, y su Pastor,
Se alegra de su pesar:
¡hasta aquí pueden llegar
Las trazas que tiene amor
Para su fuego aumentar!
En las niñas de los ojos
Dice el Pastor que le ofende
Quien en dar a Silva entiende
Aun muy pequeños enojos,
Y que su furor enciende.
Y viéndola él afligida
Y llena de desconsuelo,
La vuelve de plomo el cielo,
Y su luz oscurecida,
Y de metal todo el suelo.