La vida

Cuando de noche en tus brazos
Oigo, pastora, tu voz,
Y no sientes, di, cual palpita
Inquieto mi corazón?
¡Oh! que tu acento apacible
Me recuerda encantador
De mis días más dichosos
La pasajera ilusión.
¡Ay! ¡canta, pastora,
Con tu dulce voz!

Cuando ríes, en tu boca
Ríe el amor a la par,
Y los celos desvanece
Con su expresión virginal.
Donde esa risa apacible
No puede el dolo habitar,
O no es cierto que en los ojos
Retratada el alma está.
¡Ay! ríe, pastora,
Ríe por piedad.

Cuando duermes a mi lado
Mientras yo velo por ti,
Tu dulce aliento murmura
Como el céfiro sutil.
Entonces eres más bella,
Sin velar, sin encubrir
Con enfadosos cendales
Tu leve cuerpo gentil.
¡Ay! duerme, pastora,
Que estás bella así.

Cuando dices que me amas,
Creo, pastora, en tu fe,
Y pienso que el cielo mismo
Me abre su inmenso dosel.
Dudar… ¡oh! que no es posible
Para el que un instante ve
El fuego de los amores
Que en tus ojos brilla fiel.
¡Ay! ámame, y siempre
Verásme a tus pies.

¡Ya lo ves! toda la vida,
Pastora del corazón,
Se encierra en estas palabras
De inapreciable valor.
Sin esto, todo es mentira,
Todo es pesar o ilusión,
Que el cielo nuestra ventura
En esto solo encerró;
El canto, la risa,
El sueño, el amor.


Poema La vida - Antonio García Gutierrez