La sombra peregrina

I

Cuidar rosales, cultivar un huerto
En largas horas de labor ansiosa;
Ser bondadoso con la mariposa
Y sentir pena del canario muerto.

A la primera luz estar despierto;
Y alegre como el alba luminosa,
Hacer de nuestra vida silenciosa
Un refugio de amor en el desierto…..

Abrir a la esperanza el alma mía,
Purificarla en sus remansos hondos;
Pedir a Dios para mis sueños vanos

La síntesis de toda poesía:
Una muchacha de cabellos blondos
Pupilas tristes y pequeñas manos!

II

Ser lago en que sonríe el firmamento;
Ser en la noche lámpara encendida,
Y luz y abrigo para dar aliento
A las sombras que pasan por la vida.

Ser fuente misteriosa y escondida;
Amar en soledad el pensamiento
Y comprender la voz estremecida
De nuestra vida, que es un ritmo lento….

Una serena paz. Renunciamiento
De todo afán que el otro yo nos fragua:
Coger la rosa y esperar la herida.

Y libre de pasión y de tormento,
Ser límpido y humilde como el agua….
Amar y comprender: ¡eso es la vida!

III

-Tu sed presiente la jornada larga,
Y tu cansancio la quietud invoca….
El sol, el yermo gris, la dura roca,
Han de agravar el peso de tu carga.

Un vano afán tu corazón embarga:
Agua que fluya de una fuente loca,
Por acrecer la fiebre de tu boca,
Para tu boca ha de tornarse amarga.

Desesperado de esperar en vano,
Verás la vida, más doliente y corta,
Correr hacia la mar, hacia el arcano.

Y sabrás al final de tu pasaje:
Que nada vale lo que tanto importa,
Y es siempre inútil emprender el viaje…

IV.

¿Cómo avivar sin juvenil aliento
La roja antorcha del amor humano?
Me invade, al esbozar un gesto vano,
La fatiga de un siglo en un momento!

Y nada exalta y mi pensamiento:
Ni los graves enigmas del arcano,
Ni los recuerdos. El ayer lejano,
Es una rosa deshojada al viento….

Me envuelve el tedio con glaciales tocas,
-melancolía de pasiones locas
Que en tiempo inmemorial habré vivido…

Y cual viejo fakir indiferente,
Sin la ventura que soñó mi mente,
¡sólo busco el reposo en el olvido

V

Yo soñé con un mundo que no existe;
Y al ir en pos de gloria y de ventura,
Quise olvidar por siempre la amargura
De haber nacido soñador y triste.

Hallo dolor en todo lo que existe;
Fue mi vida sin gloria y sin ventura,
Y un hondo hastío vuelca su amargura
Sobre mi vida soñadora y triste.

Al recordar mi juventud perdida,
El tedio se apodera de mi vida….
Y su paso la muerte no apresura!

¡Tengo piedad tan honda de mí mismo,
Que quisiera perderme en el abismo
Tenebroso y fatal de la locura!

VI

Resignado a vivir sin alegría,
Yo persigo el misterio alucinante
De mi ser verdadero, – caminante
Que me conduce por la obscura vía….

Porque su voz, maléfica y sombría,
Puso en el sueño de mi vida errante,
Tras el esquivo goce del instante,
La pesadumbre y la melancolía.

Triste de soledad y escepticismo,
Contemplo mi alma con sutil mirada
En el cambiante espejo de mi mismo.

¡Y solo veo por distinto modo,
En este caminar hacia la nada,
La irremediable vanidad de todo!


Poema La sombra peregrina - Antonio José de Sainz