La caza

De la torre
De Segura
Sale y corre
Con premura
Muy festiva
Fiera y viva
Tropa activa
De aventura.

Son hidalgos,
Y escuderos
Con sus galgos,
Y troteros,
Con sus pajes,
Y equipajes,
Ricos trajes
Y monteros.

Los barones
Con capuces,
Y espontones
Y arcabuces,
Van ligeros,
Caballeros
En troteros
Andaluces.

Van corambres
Atestadas
De fiambres
Y empanadas;
Van pichones
Y jamones,
Provisiones
Delicadas.

Ya la trompa
Los inflama.
¡Con qué pompa
Se derrama
La cuadrilla
Sin mancilla!
No más brilla
Febea llama.

Descubriendo
Res segura,
Van ciñendo
La espesura;
Y al retrete
Do se mete,
Ya el jinete
Se apresura.

Y un venado
Corpulento,
Bien chapado,
Nada lento,
Se abalanza
Sin tardanza,
Y se lanza
Como el viento.

Por los cerros
Escarpados,
Van los perros
Fatigados.
Los más fíeles
Son lebreles,
En tropeles
Afanados.

Mide el suelo
Blas Reinoso,
Rapazuelo
Bullicioso.
Le hizo daño
Su castaño,
Que es huraño
Receloso.

Luego tumba
Cosme Hermida.
¡Cuál retumba
Su caída!
Y él se para,
¡suerte avara!
Con la cara
Mal herida.

Las costillas
De Alvarado
En astillas
Han quedado.
De una breña
Se despeña
Gil de Peña,
Descrismado.

Ya los canes
Más no pueden,
Y haraganes
Retroceden:
No hay silbidos,
Ni alaridos.
¡Qué abatidos
Los que ceden!

De la bestia
Perseguida,
La molestia
Concluida,
Diz: ¡qué alarde!
Dios los guarde,
Fue la tarde
Divertida.



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Poema La caza - José Joaquín de Mora