Adiós querido brazo…
irás sin mi a lo desconocido
y a pudrirte antes que yo
con los gusanos
que se quedarán con hambre en el banquete.
Te extrañarán los tarros y mi mujer.
Las camisas muestran ya su desamparo
porque una manga
lucha inútil contra el viento.
Adiós querido brazo…
mis amigos no saben qué hacer
con medio abrazo
y los niños me preguntan
si es difícil mantener el equilibrio
cuando corro.
Si puedes escribe pronto,
enséñame desde la oscuridad
cómo debo proceder cuando la muerte.