Hemigrammus caudovittatus

Era un pez muy solemne.

Hablaba con los ángeles, los santos y las vírgenes

Que los barcos piratas habían abandonado

En las criptas sin luz de los océanos.

Y, a pesar de lo oscuro de las profundidades,

Le brillaban las escamas y le brillaban los ojos

Como dos lentejuelas o dos ónices negros.

Cuando me presentía,

Huían sus miradas al ruido de mis pasos

Como si le asustasen los cantos y las voces

De esos seres huraños con los que convivía.

Y cuando se nublaba o se escondía el sol,

Subía a lo más alto,

Y me traía del fondo anillos y collares

Para que yo supiera lo mucho que me amaba.


Poema Hemigrammus caudovittatus - Elsa López