Fuego del divino rayo

Fuego del divino rayo,
Dulce flama sin ardor,
Esfuerço contra desmayo,
Remedio contra dolor,
Alumbra tu servidor.

La falsa gloria del mundo
Y vana prosperidad
Contemplé;
Con pensamiento profundo
El centro de su maldad
Penetré.

Oiga quien es sabidor
El planto de la serena,
La qual temiendo la pena
De la tormenta mayor,
Plañe en el tiempo mejor.

Así yo, preso de espanto,
Que la divina virtud
Offendí,
Comienço mi triste planto
Fazer en mi juventud
Desde aquí;

Los desiertos penetrando,
Do con esquivo clamor
Pueda, mis culpas llorando,
Despedirme sin temor
De falso plazer e honor.

Fin

Adiós, real resplandor
Que yo serví et loé
Con lealtat;
Adiós, que todo el favor
E cuanto de amor fablé
Es vanidat.

Adiós, los que bien amé;
Adiós, mundo engañador;
Adiós, donas que ensalçé
Famosas, dignas de loor,
Orad por mí pecador.

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Poema Fuego del divino rayo - Juan Rodríguez del Padrón