Epílogo

Ahora sí que eres mía… En el sepulcro Puedo llorarte solo mi Lucila. Te envenenó el gusano, rico, enfermo, Pero tu estrella para mi rutila. […]



Mi oración a todas horas

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, a quien, aunque nunca he visto con fe profunda venero; heme postrado de hinojos ante tu altar esplendente, […]



Cantares

Cuando yo tomo la pluma Y saco a luz mi cuaderno, Hagan de cuenta que agarro Mi guitarra por el cuello Para ver si soy […]