Enero en florencia

TANTO NOMINI NVLLVM PAR LOGIVM
(Inscripción en el Monumento Funerario a Nicolás Maquiavelo.

SANTA CROCE)

Como destino o cansancio persiguen los ojos.

Se ha detenido el tiempo sin resolver

Quién eres, cuándo llegas.

En la luz difusa de enero las fachadas

Cobran vejez de incunable.

Por dentro las casas visten estucos,

Terciopelos; están hechas de muros

En llamaradas verdes, inflamados de hiedra.

Esta postal conserva el calor

De las calles cerradas, el estruendo

De cúpulas que pudieran desmoronarse

Sobre una muchedumbre perpleja.

Pareces como extraña en las calles

Fotografiadas, alguien que busca la verdad

Sculpida en la carne fría de las estatuas,

Una verdad hecha de tiempo puro,

Imposible para siempre.

La ciudad tiene apariencia

de aljibe o de membrana,

de espejo que encuaderna

una luz manuscrita.

Recordarla ahora, pasados los años,

es rescatar una hermosura

que jamás poseyeron sus claustros ni relieves,

Sino un hotel de extrarradio

Donde aún permanecen

Dos seres estremecidos de frío

Buscándose a sí mismos como en su última sangre.


Poema Enero en florencia - Juan Ramón Mansilla