En la playa de Barcelona, volviendo de Roma
Pláçeme veer el mar quando se enoja,
Y a montes d’agua montes acumula,
Y al experto patrón (que disimula,
Prudente, su temor) puesto en congoja.
También me plaze veerle quando moja
La orilla malavés, y en leche adula
A quien sus culpas llevan, o su gula,
A cortejar qualque birreta roja.
Turbio me plaçe, y pláçeme sereno;
Veerle seguro, digo, desde afuera,
Y éste medroso veer, y éste engañado:
No porque me dé gusto el mal ageno,
Más por ‘allarme libre en la ribera,
Y deel mar falso asaz desengañado.