En el jardín

Ella estaba turbada y sonreía,
él le hablaba en la sombra a media voz;
solo estaba el jardín, y la algazara
del baile se escapaba del salón.

Al través de las hojas las estrellas
lanzaban temblorosas su fulgor…
Yo no sé cómo fue, mas sin pensarlo
se encontraron los labios de los dos.

Y encontrarse los labios cariñosos
de dos que se aman con inmenso amor,
es sentir que dos almas, que dos vidas
se confunden en una y van a Dios.

¡Sonrisa de mujer, tú eres aurora!
¡Beso de mujer, tú eres un Sol!…
¡Qué dulces son tus besos, vida mía!
¡Qué hermoso es el amor!


Poema En el jardín - Manuel María Flores