El que de vos se partiere
merece nunca bolver.
O, señora si bolviere,
que buelva para no’s ver.
No meresco la venida,
pues fui para poder irme,
aunque harto va medida
con la pena del partirme
la culpa de la partida.
Mas si yo jamás me fuere,
bien sé que no abrá de ser,
pero quiero, si ello fuere,
pagallo con nunca os ver.