El paraíso

Fuera de Dios, a todos roe la miseria…
En el día primero, cuando la misma canción en la memoria:
¡El que llegue por último es una sabandija!
¡Pobres de los que faltan!
Pero alguna ventaja hemos ganado. A quienes combaten la pobreza
¡Mil años de felicidad! Y a quienes la defienden ¡mil años más!
No es culpa de los hombres que la miseria sea una realidad
Independientemente de nuestros sentidos:
El corazón tiene razones que la razón no comprende.

Fuera de Dios, a todos roe la miseria. Pero no a todos les fue
Dado combatir la miseria a costa de la riqueza de unos pocos.
Las guerras de la propiedad nos hicieron dejar los dientes
En la tierra de los combates, la sangre en las espadas
De conquista.
Pero eso fue en el día primero, cuando la misma canción en la memoria
¡el que llegue por último es una sabandija!
Y los reyes con sus nalgas de nácar y las princesas de sangre
Dudosamente azul. Y las hijas de los gobernantes
Hadas madrinas de la belleza como una bágala niebla metafísica.

¡El que llegue por último es una sabandija!
Y llegan los ostentadores de riqueza en primer lugar
Y no tienen la culpa de su mayor velocidad. Y no tienen
La culpa desde los días de la creación: el árbol
De manzanas, nuestros órganos, la culebra, Adán y Eva
Bellamente desnudos. La miseria es una realidad
Desde los días primeros: Eva con voracidad de pecado,
Adán y su papalota negra en el aire. Pero aquí no pasa nada.
¡El que llegue por último es una sabandija!
Y seguimos llegando. Pero aquí no pasa nada, cada quien
A su cueva, ¡por Dios!
Cada quien a su cueva o comienzo a morder a todos,
Cada quien a su cueva… o comienzo a morder a todos.


Poema El paraíso - Manlio Argueta