El hudson

Cuando la tomamos demasiado en serio,

La poesía empieza a tomarnos en broma:

Dónde es el papel, en qué otro cielo

Vuela este insecto porque yo lo escribo.

Por qué cadencias la madurez de su ausencia

Se troca en lo que ya antes sin yo saberlo era

Una agregada catástrofe, quizá feliz,

Sin que sea del todo aquí la falta del volumen

Y del peso, casi inconsistente pero ya

Medianamente cierto, éste

Que revolotea entre el cuarto y aquel cielo,

Sin duda tan entero como nosotros

Lo estamos de su lado.

Y si no, certidumbre dime

De dónde viene y adónde va

Su desafiante respiración

Que señalas como ajena y es suya

Aunque lejana, en trayecto.

De igual modo allí están

Cuantos y cuanto no veo,

Adonde el insecto va y donde vuela…

¿Quieres cuál insecto, dime, tras esos bordes?

Nadie conjura nada que no lo haya evocado.

Y leer que es buscar

Lo que más se teme,

El otro acto tan indivisible

Como el caballo o el hombre del centauro,

No es atravesar ningún borde

Sino en la misma vigilia otra repentina forma;

Las manos que vuelven cada página

Abren la maleza de una ambigua selva.

Atardece, es de noche en la ciénaga,

Ya ves como obediente a la luz que declina

Se ha posado a cantar en la orilla vecina,

Las alas contra el cuerpo, inocente de todo.

Nada puede ocurrir si le acierta esta piedra.


Poema El hudson - Luis Benítez