El encino

El encino nos recibe
con parsimonia
en su jardín de piedras
y corrientes de aire
No hay nada en el encino
que nos haga pensar
en el harem de aromas
de las rosas
Ni en las hijas más blancas
de la camelia o la magnolia
ni en la evanescente
belleza del jazmín
El encino es un anciano
que de aquella belleza
sólo recuerda la amargura
de las bellotas


Poema El encino - Alberto Blanco