El arte de morir

Uno puede morirse de entusiasmo
De frío en la mirada
De exceso de calor.

Uno puede
Escupir al cielo su desgracia
Y ser aplastado fácilmente
Por media docena de cometas
Visiblemente indignados.

O caerse de sus mitos
Y ensartarse la vida
En cualquier unicornio transeúnte.

Pero no somos uno. Somos muchos.
Y a veces nos morimos de vacío
De tristeza
De muerte nacional.

Por que vos también sos parte
de nuestra crisis nacional

No sé qué andas haciendo
En los tatús de mi alma
Insolentándome lo epicúreo
Fomentando la in disciplina
De mi ortodoxia pasional
Con tu revisionismo erótico.

Como diría tu abuela
“andás jugando con fuego”
y yo aquí como cabro
que no quiere tirar a tu monte
sorteando todas las minas de tu insistencia
queriendo hacerme loco
organizado en la palabra.

Estáte en juicio nena.
Hoy por hoy
Con todo y la espontánea solidaridad
Que ofreces a mi parte en el conflicto
Lo único que me interesa
Es prepararle un buen país
Al pegostío ese que quisiera
Sembrarte en las entrañas.


Poema El arte de morir - Rafael Mendoza